Introducción de Autobiografia lectora.
resultado del Taller de mediación de lectura dictado por la Poeta Ingrid Chicote



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Por: Gipmar Martínez Hurtado


Creía yo que había nacido para la angustia. Era necesario que pasara por todo el acoso escolar para ser el hombre que soy. Ya me hartaba que me preguntaran porque hablaba así, o por qué caminaba asao,  dábame cuenta yo que no era como los demás chicos

     En la foto mi entrañable
    amiga Paula Montes me oye leer
  en voz alta en casa de Ingrid Chicote.
¿Qué se suponía que pasaba conmigo?

 Fue así como dí con Freud, ese gran psicólogo que de niño yo pensaba que era lo último en la materia, y que me daría respuestas para entender lo que me pasaba. Resulta que siempre supe que era lo que me pasaba. La intuición nunca falla lo que pasa es que cuando se es jóven uno no confía  tanto en su interior. El chiste y su relación con lo inconciente, me llevó a captar de una forma más clara mi alto sentido del humor.


Una especie de sensibilidad  mayor a la media me conformaba y  empoderado de visión artística me adentraba en la enciclopedia Salvat y del uno al diez este gran diccionario  me guiaba por el mundo entero, tomaba yo mis libracos he invitaba a mi amigo  Albert Nuñez, a compartir tal deleite,  que un desafortunado día me di cuenta que solo iba para robarme mis juguetes, pero ese es otro tema, de estos libros conocía cada país, cada artista que aguardaba un secreto por descubrir.

Fue este mi primer contacto con la exterioridad, era el Internet del momento. En la que fui ampliando mi cultura general, descubría poco a poco que mi vena artística tenía sentido, coherencia,  con el mundo que esas páginas me mostraban. Yo estaba fascinado fueron muchas las horas con esos libros entre mis manos.

Gracias a un intercambio de libros con mi amigo Luis Abache, obtuve el Hombre que calculaba, (Malba Tahan) daba en el clavo, cómo era que yo odiaba a las matemáticas si es que eran tan útiles, mágicas y maravillosas, perfectas a tener en nuestras vidas. Y no la aplicaciones de contorsiones aritméticas en las que mi odiosa profesora de cuarto año; amargada como ella sola, incitaba  sus estudiantes encontrar en actitud práctica, fenomenológica, neurótica.

De la mano de una búsqueda constante de ese entendimiento primario, mi vida se encontró (Más Platón menos prozac), gracias a mi prima Nilsa que aún con su artritis reumatoide,  siempre buscaba la forma de sobrellevar su enfermedad,  en mi cabeza un nuevo clic, de aquello que mi conciencia muchas veces en zozobra, causado por mis acosadores buscaba.

Escuché a muchos cristianos, de los que interpretan de mucha variadas maneras la Biblia, y que jamas están de acuerdo, decidí quedarme en mi primera juventud con la religión evangélica libre, mi madre y yo nos sentíamos muy bien, era su hermana la esposa del pastor, a esta tía  nunca le agradé, me tenía ojeriza, de seguro sospechaba que yo fuera gay, nunca creyó algunas de mis acciones; pero todos en la iglesia nos trataban dulcemente, (mientras estuviésemos en comunión) mamá y yo teníamos paz emocional, al menos durante esas clases dominicales, y los mensajes pastorales encontrábamos sentido, bajo esa interpretación a nuestro arrepentimiento.

Recuerdo con especial agrado, los himnos más que a los versículos más famosos de las santas escrituras, por ejemplo uno muy especial que decía así:

Has hayado en Cristo tu buen salvador,
 eres salvo por la sangre de Jesús,
por la fe descansas en el redentor,
eres salvo por la sangre de Jesús,
lávame , lávame con tu sangre cordero de Dios…
cuando lo cantábamos realmente sentía como dice el verso, salvo, con todas esas dulces voces, de gente que no sabe cantar, pero como lo hacen con devoción, se oían lindo,  acompañados del órgano, y el piano, que mis primos tocaban.

En esa época estudié el catecúmeno, o catequesis, para poder ser bautizado, fue una acción que quise hacer por mi cuenta lo estaba gestionando. durante cuatro meses estudié intensamente la Biblia, con ahínco para estar preparado, lo logré me bauticé porque así lo quise en ese momento. Creí que había vuelto a nacer, pero luego me di cuenta que solo era un performance, yo seguía siendo marico y nunca dejaría de serlo.

Fue cuando el mundo del teatro abrió sus puertas para mi gracias a mi padre que me insistió y llevo a ver una obra de Egon Wolf, los invasores del Teatro Estable de Villa de Cura quedé enamorado del elenco, de la estética quise pertenecer a ese grupo y al poco tiempo lo logré. Conocí los poemas de García Lorca, escuché a Xiomara Alfaro y me sumergí en las elucubraciones de Orlando Ascanio, siempre en mi vida actúe pero ahora lo hacía más real exhumar de dentro de mi ser toda ese sentimiento, cada vez reprimía menos mis sentimientos. Y era más artista de la escena.


Mi padre fue quién además de llevarme al teatro, y de pedirme que le transcribiera la mayoría de sus croniquillas al aire, tanto en manuscrito como en digital fue el que me presentó a Ingrid Chicote, no en persona sino en sus escritos, en persona la conocería en un reportaje ella toda combativa, por la situación del relleno sanitario, pero esa también es otra historia, a Elías Álvarez, a Oscar Carrasquel y muchos más. Ya él había abarrotado su biblioteca de libros propios, regalados y robados la biblioteca de la casa tenía yo desde siempre a mi disposición libros de cualquier tema, en especial los de temas políticos, poesía y psicología temas muy de su interés y míos también.

A estas alturas ya sabia yo que iba a ser Comunicador Social. Había nacido para ello, podría producir, escribir, armar escenografías, dirigir videos, conducir programas en vivo, reportajes comunitarios, tomar y posar en fotografías el retrato acercarme a la gente y abordarlos con la actitud de quien conoce a las personas y ayudarlos con su seguridad personal, esa que se que cuesta mucho lograr conseguir.

Gracias Dahil García  a quien conocí en esa época personalmente y no como la vecina del barrio exuberante que siempre vi pasar por la esquina de mi cuadra, me reencontré con uno de los amores de mi vida Luis Abache que ya les conté antes y fueron ellos quienes me impulsaron a lograr conectarme con la carrera. Entré al medio Zamora Televisión comunitaria, empecé a reportar en cada rincón del Municipio y como no hacerlo si Miguel Ortíz su director sin anestecia, te ponia en el ruedo, te daba direcciones minimas y tú que te defiendas, recuerdo en los Bagres, Valle de Tucutunemo,que mi primer entrevistado fue el Alcalde del momento año (2009) Aldo Lovera, me sentía nervioso y a pesar de eso y mi nula experiencia lo hice muy bien ese fue el inicio,  pudo no ser el mejor Alcalde pero al menos no me fue pavoso a mi en mi carrera de reportero y  periodista en construcción.

Estudié mi carrera como era de esperarse de mi clase social, y condición política en Misión Sucre, y con la convicción de no perder más tiempo pues contaba ya con 24 años y dos carreras iniciadas sin culminar una con la que nunca me volvería a reencontrar (Ingeniería mecánica) y otra a la que volvería estar ligado por convicción (Educación) tuve dos privilegios al iniciar la carrera reencontrarme con la actriz señora motivadora y ahora facilitadora Ángelica Llovera y por su idea en estrategia didáctica leer (la Filosofía de la Comunicación) de Fernando Buen Abab, la filosofía siempre fue de mi interés, y es en esta época donde voy adquiriendo mayor lucidez política en mi vida, me entendía de izquierda, chavista, y combativo.

Por fortuna me daba cuenta ya, que aquello de la neutralidad debía dejarlo solo en la redacción de las noticias, más no en la vida cotidiana ya que es muy cómodo ser neutral. Pero tener criterio y autodeterminación es mucho mejor para efectos morales y éticos como los que yo me planteaba y que siempre me preocupaba.  Dado que la “objetividad” es una trampa que la (Violencia mediática) que analiza y describe, Vicente Romano quien me autografió en Filven 2013 en Caracas. Ya nos advertía con basta claridad.

Muy claro es entonces dadas las circunstancias venezolanas desde la propia creación de la República que la violencia nos embargaba, incluso de maneras pasivo/agresivas como las de gente, que solo por una orientación sexual,  o expresión de género, de las que yo había sufrido bastante,  y ni hablar de la raza, o condición política Etc... Nuestra herencia de violencia la tenemos fuertemente arraigada.

Cuanta sangre ha corrido, para poder tener libertad. Ser un libre pensador y ver más allá de lo obvio. Es por ello que en la era digital el acceso a Internet, me facilitó las cosas, ver y escuchar sobre casi cualquier tema con tan solo un clic. Es de esa forma como en una interacción conocí en Youtube en una de sus tantas conferencias, disponible en dicha plataforma, al español Gustavo Bueno y su materialismo filosófico, un autor ejemplo de profundización en conceptos, definiciones y aclaratorias.
Gustavo Bueno




Me he guiado por ser presto al dialogo, y confrontación con justeza y a partir de la influencia que en mi llenó el materialismo filosófico, persigo la mayor claridad conceptual en todo lo que pienso y digo, por ello ese acusioso estudio, que a su vez me ha remitido a nuevos autores como el jóven prodigio también español Carlos Blanco, y su libro que leí en la pantalla de la computadora con gran gusto, (Potencia tu mente), el cual fue realmente muy motivador para mi. 

Carlos Blanco

Es por ello que el carácter reflexivo que otorga la autodeterminación propuesta por Jorge Bucay, y sus tres preguntas, ¿Quién soy? ¿A dónde voy? ¿Con quién voy? De ese maravilloso libro que llegó regalado por mi hermana Gipsi,  que se mudó a Colombia y que ella misma no había leído, pero que esa causalidad permitió que yo lo tuviera, dado que me lo regaló entre varios otros, siempre se lo agradeceré, y este autor le agradezco por ayudarme a entender muchas cosas esenciales de mi ser, en el momento tan crucial en el que lo leí hace pocos meses atrás. Espero prestarle el libro a mi hermana, apenas nos volvamos a ver, aunque ya se lo recomendé, tal vez ella no lo compre.

Con esa carga de motivación culminaba yo el año 2018, y en ese resurgir de experiencias,  necesitaba experiencias reconfortantes y nuevas, fue así como surgió el circulo de lectura en voz alta, con el portentoso libro Historia de la lectura de Alberto Manguel, donde lo más exquisito fue como se dieron las sesiones con todos esos matices y como disfrutamos de leerlo, una de las cosas que sentí fue el compromiso de continuar con esa historia, de aportar mi granito de arena. El enganche fue tal que posteriores lecturas como el hermoso libro Intimas suculencias de Laura Esquivel me enamoró de pe a pa, solo quiero seguir leyendo y continuar con esta historia.


Al no detenerse la historia uno puede ir formando base para seguir construyendo ese nicho de saber personal, que lo cobra sentido cuando es compartido con los demás. En una mediación conciente, y eminentemente humista, dada la trascendencia e importancia que tiene.




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